27 junio 2005

Velero solar parte al espacio



Una sonda espacial que cuenta con un sistema de "vela solar" fue lanzada este martes, explorando una nueva manera de navegación interplanetaria.

La misión Cosmos-1 es financiada por el sector privado. Fue concebida por la Sociedad Planetaria y los Estudios de TV Cosmos, en Estados Unidos. La nave fue construida por expertos rusos y miles de personas en el mundo también donaron dinero para el proyecto.

El despegue fue desde un submarino ruso en el Mar de Barents.

La vela refleja partículas de luz, o fotones del sol, dando impulso en dirección opuesta y propulsando la nave hacia adelante.

Algunos expertos opinan que las velas solares ofrecen un medio de propulsión más económico y veloz.

Las agencias espaciales de Europa, Japón y Estados Unidos también están desarrollando programas de velas solares.

Aumentan la velocidad

La Sociedad Planetaria de Pasadena, en Estados Unidos, patrocinó el despegue de la nave experimental que tiene un costo aproximado de US$4 millones. Científicos de la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) han expresado su interés por los datos que serán recolectados.

La nave, que pesa unos 99 kilos, deberá alcanzar una órbita de 804 kilómetros de altura. Tomará fotos de la superficie terrestre durante cuatro días antes de desplegar sus ocho velas reforzadas por aluminio en un círculo de 30 metros.

La nave estará en órbita alrededor del planeta Tierra durante varias semanas, dando la vuelta al globo terráqueo cada 100 minutos. La luz solar sobre las velas incrementará la velocidad del satélite hasta 161 kilómetros por hora cada día, pero se espera que aumente su velocidad más aún con el paso de los días.

Cosmos-1 fue enviada al espacio a bordo de un modificado misil balístico intercontinental, tipo Volna. Típicamente el Volna no tiene la potencia como para alcanzar órbita.

Sin embargo, el misil usado para encaminar Cosmos-1 incluye un motor de cohete normalmente utilizado para sacar a satélites de órbita.

El motor adicional debe dar el impulso necesario para poner en órbita al Cosmos-1.

Las islas flotantes del lago Titicaca



Martin Vennard
BBC, Lago Titicaca

Entre las muchas sorpresas del lago Titicaca están las llamadas islas Uros, fabricadas y habitadas por humanos.
Son unas cuarenta islitas hechas de capas entrelazadas de un junco conocido como totora, el cual crece en las orillas del gigantesco lago. El Titicaca se encuentra a 3.800 metros sobre el nivel del mar, entre Perú y Bolivia.

Las islas son habitadas por varios centenares de personas, descendientes de los indígenas uro, quienes se refugiaron en el lago para escapar al imperio inca, que dominaron la región hasta el siglo XVI, cuando llegaron los españoles.

Y aunque la cultura de los uros sobrevivió a la civilización inca, hay quienes advierten que ahora se encuentra bajo amenaza por los avatares de la vida moderna.

Islas ancladas

Los uros se encuentran a unos 30 minutos en bote desde Puno, la principal ciudad peruana sobre el lago.

Sus islas están ancladas con cuerdas atadas a postes de madera, los cuales son hundidos en el lecho del lago.

En la temporada de lluvias, entre noviembre y febrero, las islas se mueven sobre la superficie del lago. Cuando caminas sobre ellas, tus pies se hunden varios centímetros.

Las islas más grandes son habitadas por hasta diez familias que viven en pequeñas chozas, también hechas de juncos. La más pequeñas -de unos 30 metros de diámetro- albergan dos o tres familias.

Tradicionalmente, los isleños viven de la pesca, la caza y del comercio con los indígenas aymaras que habitan en las tierras alrededor del lago.

Con los años y con las uniones matrimoniales entre los dos grupos, los uros abandonaron su propio idioma para adoptar el aymara.

Su religión es un sincretismo de creencias indígenas y catolicismo. A sus muertos los sepultan en tierra firme.



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